PRIMAVERA

 

 

<<The grey ceiling on the Earth, well it's lasted for a while,

take my thoughts for what they’re worth, I've been acting like a child.

In your opinion, and what is that? It's just a different point of view.

Whatever, what else can I do?

I said I'm sorry yeah I'm sorry,

oh I said I'm sorry but what for?

If I've hurt you then I hate myself,

I don't wanna hate myself, don't wanna hurt you.

Why do you chew your pain?

if you'd only knew how much I love you, love you…

Well I won't be your winter, and I won't be anyone's excuse to cry,

we can be forgiven cause I will be here.>>

                                                 Your Winter. Sister Hazel

 

 

 

 

Abro la puerta y entro en mi apartamento.

Ha sido un día complicado, no puedo creer lo rápido que he salido de la reunión evitando por todos los medios un posible encuentro con él.

Mulder.

El hombre más importante de mi vida es el mismo que me acusó ayer por la noche de no sé qué…

¿De inventarme pruebas en contra de esa… zorra? Lo siento, pero necesitaba decirlo. Cada vez que la veo me pongo mala, sé perfectamente que no es una persona en la que se pueda confiar, sé que oculta algo, no sé exactamente el qué pero sé que no está de nuestra parte…

Y él no me cree.

No me cree, es irónico, como se nota eso que dicen de que sólo creemos lo que queremos. ¿Por qué será? Se piensa que yo estoy celosa o algo así y me voy inventando las cosas…

Bueno, confesémoslo: Estoy celosa. Pero eso no quiere decir que por eso me ponga a ejercer mi imaginación maniaco-paranoica, no, siempre he pensado que eso es cosa de Mulder.

Al principio, cuando la conocí sí que me dio ciertos celos, sólo eso.

Pero ya hace un tiempo que la he calado de verdad. Ahora sé que no es de confianza.

¡Dios Mío! Si hasta los pistoleros solitarios lo saben, y luego va Mulder y totalmente irracional me humilla no sé por qué motivo delante de sus asombradas expresiones.

Creo que eso ha podido conmigo y por eso hoy me fui.

Más bien, literalmente huí.

Aunque no creo que me haya echado de menos.

*****************

¿Por qué se habrá ido tan rápido hoy? Quería hablar con ella, quería pedirle perdón por lo irracional que fui con ella, la humillé de una forma que ni si quiera sé explicar…

Y eso es lo mejor de todo: que no sé por qué.

Ahora entro en mi apartamento.

Una noche más solo. Pero eso no es lo peor.

No.

Lo peor es que hoy no me atrevo a llamarla antes de acostarme, me temo que está enfadada, y sería con razón, y Dios sabe que ya no soy capaz de conciliar el sueño, aunque sea tan solo durante unas horas, sin haber oído su voz dulce y tranquilizadora.

No sé por qué lo hice.

Es cierto que no creo que Diana forme parte del otro bando, pero mirándolo desde una nueva perspectiva, su cadáver no se ha encontrado, y se supone que debería haber estado allí…

Debería alegrarme de que haya escapado, pero en cambio presiento algo…

No sé por qué lo hice.

A pesar de todo lo que yo pueda confiar en Diana, Scully podría tener razón: ha podido cambiar en este tiempo. Nunca lo sabré con seguridad.

Y por otra parte esas pruebas que me mostró eran un poco sospechosas… Pruebas.

Pero me sentí obligado a defenderla, a defender a Diana.

A cambio de humillar a Scully, ¡a Scully!

La persona a la que más quiero en el mundo, la persona en la que más confío, y en la que desconfié en este momento…

La persona que me ha salvado la vida un millón de veces de un millón de formas distintas.

Aunque realmente sí despertó en mí sospechas, para qué voy a negarlo, jugué a las dos bandas, porque mientras que lo negaba a costa de enfadarme con Scully, fui a ver si encontraba pruebas.

¿Tenía algún motivo para desconfiar de Diana…? Sí.

¿Tenía algún motivo para desconfiar de Scully? No.

Definitivamente soy idiota porque no creo que esto tenga otro nombre.

Y para colmo me encuentro con el fumador en su casa, que ahora que lo pienso es también un poco sospechoso…

¡Oye! Es muy sospechoso…

Nunca aprenderás Mulder, vas siempre haciendo daño a las personas que más quieres, y no te basta con una vez, no, no te basta con su abducción, no te basta con la muerte de su hermana, no te basta con su esterilidad, no te basta con su cáncer, no te basta con su secuestro… sino que además la pintas de desconfiada medio histérica en público.

Y luego no te extrañes de sentirte culpable, porque soy de lo más egoísta que hay sobre la faz de la Tierra, pero mi corazoncito luego me las paga…

Y luego está la cobardía.

Mi cobardía de no abrirme, de no decirle lo que siento… de no pedirle perdón…

No quiero sentirme así.

No quiero hacerle daño, porque creo que ayer se lo hice y no puedo vivir con eso.

**************

Estoy cansada.

Estoy cansada de esta relación.

De este ir y venir, de esta confianza que luego se rompe con la menor intromisión de la menor espía…

Estoy harta de siempre ser su amiga y nada más.

Estoy muy harta de que ella compartiera con Mulder algo que yo nunca he hecho y que luego eso me pase factura…

¿Por qué?

Y lo peor es que le necesito.

Estoy llorando.

Sobre mi cama, con la cabeza pegada a la almohada, casi tan fuerte que podría asfixiarme, pero es que no soporto oír mi propio llanto…

**************

¿Qué he hecho?

Y aun más importante: ¿A qué espero para arreglarlo?

Tengo que verla. Tiene que saber que no pretendía hacerle daño. Que es en ella en la que más confío, a la única que confiaría mi vida; a la única que se la daría.

Estoy harto de esta situación, me siento irracional, estúpido, insensible. Sucio.

Necesito que comprenda que me arrepiento. Que sé que lo he hecho mal.

No quiero causarle más sufrimiento.

Y esa frase suya se me clava en mis pensamientos, una y otra vez: "Por supuesto que es una cuestión personal… porque aparte del FBI son intereses personales los únicos que me impulsan a seguir adelante, y si vas a quitármelos…"

No, no te vayas, no me dejes.

Te necesito, y quizá debería volver a decírtelo.

No sé bien qué estoy haciendo pero sólo tengo una idea en mi cabeza: Perdón, Perdón.

Perdón.

Me dirijo a su casa.

Llamo a su puerta.

*************

Alguien llama.

Sé que será él, y sé que dirá alguna chorrada sobre aquella frase sobre la "cuestión personal" y que no podré soportarlo.

Si no tuviera tanta dependencia de él me iría ahora mismo, pero en realidad sé que no podría vivir un día sin verle y por eso no lo hago.

Y quizá también porque tal y como están las cosas a él no le importaría nada.

Quizá nunca le ha importado.

Sé que debería abrirle, pero no quiero hacerlo.

No quiero derrumbarme ante su posible insensibilidad.

Ni quiero derrumbarme ante su posible sensibilidad.

Ninguna de las dos opciones es buena…

Pero tengo que abrir.

***************

-Hola Mulder - dice al tiempo que abre la puerta. Dudo que haya mirado quien era pero lo sabe.

-Hola Scully… hoy…. Quería hablar contigo… ¿Puedo pasar?

-Sí, claro. [¡qué remedio!]

Paso a su sala, donde me indica que me siente y así lo hago. Ella se sienta a mi lado y yo no puedo subir la mirada, pero debo hacerlo.

-¿Qué querías, Mulder?

-Yo… Scully, quería pedirte perdón por lo que te dije ayer. - Digo decidido. Ella enarca su ceja y veo que se mueve aparentemente nerviosa en el sofá. No está relajada, no está cómoda, y me atrevería a decir que no está feliz, pues puedo alcanzar a distinguir surcos de lágrimas en sus ojos.

- Mulder, tú, no tienes que preocuparte…

- No, no sigas, por favor. Sé que te molestaste y lo entiendo, no debía haberte puesto en duda y menos en público… tú sólo intentabas ayudar, no importa los medios que utilizaras.

- ¡Mulder! ¿aún crees que lo que me molestó fue que lo dijeras en público?

Pienso detenidamente, pues podría ser una pregunta con truco que me lleve a la muerte…

- No, pienso que lo que te molestó, fue que la eligiera a ella en vez de a ti cuando…

- No. No fue que eligieras, ni siquiera fue que no creyeras. Fue que no quisiste creer, ni si quiera te paraste a considerar la posibilidad. Me molestó que me descalificaras tan ciegamente por una persona a la que podrías no conocer ya.

- No sé por qué te negué de aquella manera. Es cierto que no quería creer, a nadie le gusta pensar que sus amigos puedan traicionarle… pero lo cierto es que si te escuché, consideré y comprobé…

- ¿Comprobaste?

- Entré en su apartamento buscando alguna prueba, pero no encontré nada.

- Bueno, entonces supongo que sigues sin creer…

- …. No estoy seguro de nada, ella escapó, eso… quiere decir algo aunque no sé el qué. Podría estar en cualquier bando.

- Por lo menos lo consideras… aunque no estás seguro.- hizo un pequeño gesto de disgusto resignado - nunca lo estarás.

- Scully, no sé nada. No estoy seguro, Pero quiero que sepas una cosa fundamental y que no quiero que olvides…

- Tú dirás.

- Si tuviera que elegir a alguien  en el que confiar ciegamente… si tuviera que elegir entre ella y tú a alguien que no me traicionara nunca… si estuviera en una situación extrema… y por decirlo de alguna manera tuviera que elegir a quién salvar, o algo parecido de naturaleza radical, quiero que sepas… que siempre te elegiría a ti.

Ella estaba perpleja, puso una cara entre asombro y ternura que me hizo mirarla fijamente y podría haberse puesto a llorar en ese justo momento si no hubiera retirado mi mirada para confesar lo último que me quedaba.

- Por todo, Scully, por todo lo que hemos vivido juntos, por todo lo que me has demostrado, por todo lo que siempre he confiado en ti, y por todo lo que lo sigo haciendo. Siempre te elegiría a ti. Y siento no haber tenido la suficiente valentía ayer para hacerlo ciegamente una vez más.

Eso fue más fuerte que ella. No sé desde cuando ni con qué intensidad, pero había estado aguantando durante toda la conversación, reprimiendo algún tipo de sentimiento que no puedo saber con certeza, pero sólo sé que con estas últimas palabras solté un débil resorte en su interior, y se le escaparon dos lágrimas furtivas.

Tuve que abrazarla.

Con fuerza, con pasión.

Con cariño.

Era una sensación imperiosa.

Estaba viendo como se derrumbaba ante mis ojos. Como reaccionaba a mis palabras de la forma más natural y enternecedora que habría podido imaginar nunca.

Como se dejaba descansar en mi hombro, mientras le acariciaba la espalda y la oprimía firmemente contra mí.

Podía notar su respiración agitada y entrecortada por el sollozo en mi pecho, y seguramente ella podía percibir la paz interior que me había invadido.

Se sentía cómoda entre mis brazos, en ese abrazo que obligó a mi cuello a soportar su cálido aliento…

Me sentía pleno… me sentía como en casa.

Entonces sus manos, que se habían visto inevitablemente oprimidas por mi abrazo a la altura de mi pecho se deshicieron de su opresión. Se liberaron.

Se rebeló y se aferró a mi cuello como si la vida se le fuera en ello.

Podía notar sus lágrimas surcar la piel de las mejillas de ambos.

Podía sentir como mi inmenso amor por ella me llevaba a acariciar su pelo, a separar su cara para contemplarla.

A secarle sus lágrimas con mis pulgares.

A rozar con ellos sus labios temblorosos.

No se movió.

No estaba enfadada ya.

No estaba asustada en absoluto.

Podía notarlo en sus ojos.

La besé.

Y noté como su dulzura me invadía.

Y como la suavidad de su beso y la calidez de sus lágrimas se convertían en toda mi existencia.

Me besó.

Supe que ambos habíamos esperado este momento durante mucho tiempo y que el miedo que nos había detenido había desaparecido, había huido.

Supe que no volvería a sentirme sólo.

Supe que no volvería a sentirme arrepentido.

Supe que el remordimiento había huido con el miedo y que desde ahora no iba a permitir que ella sufriera.

Ni por mí ni por nadie.

Mi beso había echado abajo el techo gris que había cubierto la Tierra durante toda mi vida.

Su beso había instaurado una nueva luz sobre nuestras vidas.

El invierno había dejado paso a la primavera.

 

FIN

 

 

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