NUESTROS CINCO SENTIDOS
<<There's not a day that passes by
I don't wonder why we haven't tried,
it's not too late to change your mind
so take my hand, don't say goodbye>>
More Than That. BackStreet Boys
Estoy loca.
Estoy sencillamente loca.
Me despierto cada mañana pensando en él. Deseando que estuviera a mi lado, y no me refiero al sentido espiritual, porque sé que puedo contar con él siempre que lo necesite, sino al sentido físico, a que su cuerpo descanse junto al mío.
Me refiero a poder oler su aroma, oir su respiración, ver la luz del amanecer reflejada en su cara, tocar sus manos, saborear sus labios para despertarle…
Darle los buenos días, no sólo con las palabras, palabras que realmente nunca quieren decir todo lo que sentimos - y eso nosotros lo sabemos mejor que nadie- sino con un abrazo, con una caricia, con un dulce roce de nuestros labios.
Estoy harta.
Harta de esta tensión silenciosa que nos rodea.
Harta de dudar, de no saber a qué atenerme, de no estar segura si él siente lo mismo, de si esa química que yo percibo entre nosotros, esos gestos que a veces me parece que esconden algo más… son imaginaciones mías.
Yo, que siempre sopeso todo un millón de veces, que procuro actuar guiada por la razón, creo intuir ciertas cosas en ciertos momentos.
Intuir.
No creo que realmente haya sido consciente de que hay algo más aparte de la razón hasta que conocí a Mulder, aunque, en el fondo, sé que no soy tan fría como parezco, que nunca lo he sido, aunque la gente a mi alrededor e incluso yo misma lo crea.
En el fondo sé que es mi forma de no sufrir, de no mostrar una debilidad que en un mundo de hombres no dice mucho a favor de tu profesionalidad… de defenderme.
¿Defenderme de quién?
¿A quién pretendo engañar?
Al principio yo no era así, y sufrí, y sufrí por ser como era, por no eliminar los últimos vestigios de mi rebeldía, de mi pasión.
Y ahora, bueno, realmente hace ya poco más de seis años, cuando desapareció esa pasión, al menos la gran parte de la poca y ya herida que me quedaba, cuando conseguí "reforzarme" como yo quería, conozco a un hombre que no iba a herirme, del que no necesitaba defenderme. Un hombre que ha sufrido incluso más que yo, y que sigue sufriendo.
¿A quién pretendo engañar?
¿Defenderme de quién?
¿De él?¿De Mulder?
¿De una persona que ha dado su vida por mí en innumerables ocasiones? ¿que me dio su confianza casi desde el principio? ¿que me abrió su corazón iniciando una conexión entre nosotros que me atrevo a creer eterna?
Pero, ¿cómo? ¿por qué me atrevo a creerla eterna?
Y vuelvo otra vez al principio. Hay signos de que lo nuestro no es una amistad común, una relación normal, a veces creo que lo nuestro sí que es un verdadero Expediente X… y otras veces me pregunto por qué no cruza la barrera, si él no lo siente… si con su enorme intuición no sé da cuenta de esas señales que le envio… si esas "indirectas" que me envía él a mí no son nada especial, si lo haría con cualquier otra…
Dios, realmente me estoy volviendo loca. Si no lo estoy ya.
Porque ya lo dije al principio.
Estoy loca.
****************
Estoy loco.
Definitivamente, algo en mi interior no funciona como debe.
Y lo digo porque esto no es normal en mí. Yo que siempre me dejo llevar por mi intuición, por mi sexto sentido, llevo seis años parado como por una fuerza invisible, no permitiéndome ser quién realmente siempre he creído ser… poniendo una barrera entre mi y esos otros cinco sentidos que generalmente son de los que disfruta la gente normal.
No arriesgándome, no atreviéndome a oler, oír, ver, tocar o saborear…
No cruzando esa barrera que nosotros mismos hemos ido construyendo, esa barrera que fuimos instalando entre nosotros desde el principio, y que cada día nos obligamos más a ver, esa barrera que nos auto-imponemos a pesar de que hay cosas que no se pueden negar, que van creciendo poco a poco sin que tú lo pretendas o lo puedas evitar… y que ya empiezan a desbordarse, que se nos escapan de nuestras manos, donde los dos nos afanamos por aprisionar nuestros corazones.
Lo que no acierto es a adivinar el porqué.
El cómo, indudablemente, es difícil de comprender.
Ese cómo podemos encajar tan bien, cómo conectamos, nos complementamos el uno al otro: como el día y la noche que juntos forman una unidad; así me siento yo: como una parte de la unión perfecta ciencia y fe, razón y pasión; hasta tal punto que ya no me imagino sin ella, que no puedo concebir un día lejos de su mirada… me sentiría incompleto, me arriesgo a decir que vacío.
Pero el porqué… ese si que escapa a mi razón; supongo que porque la razón no es lo mío, y que siempre puedo admitir una conexión totalmente surrealista pero jamás algo tan mundano, la cobardía al rechazo que nos detiene.
Sé que tenemos mucho que perder: una amistad que está más allá de las palabras, que se ha ido basando en pequeños gestos, en la confianza mutua y que ha llegado incluso a sobrepasar nuestras propias vidas ¿cuántas veces hemos estado dispuestos a darla por el otro?… pero también tenemos mucho que ganar.
Yo se que hay chispa entre nosotros, como una corriente eléctrica que fluye… ¿cómo lo llaman? química, eso es, yo la siento aunque no sé si ella también… probablemente no creo que la utilizara para denominar un sentimiento así… pero lo importante del caso es que ese "algo" sobrepasa la amistad y que una combinación entre esos dos elementos: amistad y química no puede fallar.
No está entre lo probable, y ni si quiera creo que esté entre lo posible. ¿Me escuchas, Scully? No está entre lo científicamente posible, seguramente hay estadísticas sobre eso…
Pero llegado a este punto de esta reflexión interminable que se repite incansablemente todas las noches y todas las mañanas de mi vida (que es cuando más cuenta me doy de que la quiero a mi lado, de lo mucho que la echo de menos en los pocos momentos que estamos separados) es cuando comprendo lo egoísta que soy, el poco derecho que tengo a pedirle nada, y aún menos a exigirle sentir algo que posiblemente no sienta, a pesar de esos pequeños gestos que me parece percibir en ocasiones…
No, tengo que despertar de este sueño, esta fantasía, esta "masturbatoria alucinación" que me empeño en considerar cuando sé que no me lo merezco: No Fox, no te lo mereces.
Y es en estos momentos en los que me encantaría tenerla cerca porque sé que ella notaría que algo, precisamente no demasiado bueno, está pasando por mi mente, y me diría algo así cómo: "Mulder, [Dios mío, que bien suena mi apellido en sus labios…] deja ese sentimiento de culpabilidad atrás de una vez… ¿vale? ¿no ves que no puedes ser tan horrible?, yo estoy a tu lado ¿no?". Y sólo con eso me arrancaría una pequeña sonrisa y, aunque sé que no podría dejar de pensar lo mismo otra vez, por lo menos sentiría su apoyo, su fuerza, su voluntad de acompañarme allá donde mi espíritu necesitara ir…egoísta, egoísta, egoísta… es mejor que ella se mantenga lejos de ti, por su bien… yo sólo quiero que ella sea feliz, y sin embargo me gustaría participar de esa felicidad, poder ser yo quien la hiciera feliz como ella me hace sentir cuando estoy a su lado.
Scully, ¿sientes lo mismo que yo?, ¿es amor ese reflejo que veo en tus ojos en cada alocada teoría mía que me escuchas, en cada conversación de noches solitarias en carretera sólo con nuestra mutua compañía (que en realidad es la mejor que puedo imaginar), en cada palabra de apoyo, en cada gesto de consuelo?
Porque ¡Dios mío!, si es así, si tienes un mínimo interés romántico por mí, un mínimo interés que exceda el de compañerismo o amistad, si has soñado conmigo aunque sea una sola milésima de las veces que yo lo he hecho contigo… entonces, estoy dispuesto a hacer cualquier cosa, dame una simple señal y me tendrás. Porque ya soy tuyo, lo soy desde la primera noche que pasamos juntos aunque cada uno estuviera a un lado de la pared del motel.
¡Rompamos esa malditas paredes!. O quizá todo esto son simples presunciones, de este hombre presuntuoso por naturaleza, porque tan sólo recuerdo tres ocasiones en las que sacara fuerzas de no sé donde y dar un paso hacia delante, cruzar esa línea… y las tres han sido insatisfactorias… pero en ninguna te negaste en rotundo o te distanciaste volviéndote fría… ¿no es eso lo que se supone que se habría hecho en un caso así , cuando esos acercamientos no son deseados?
Pero tú no has matado nunca mis esperanzas, tampoco las alimentas, pero algo me dice que si no se hubieran interpuesto la abeja, las drogas, o el pasillo de ese maldito hospital quizá habría habido un distinto final… o quizá no.
¡Dios!
Estoy loco.
Esto no es natural. No es natural que tras un gran paso demos otro par de ellos hacia atrás. No es natural que siempre dejemos las cosas sin terminar, sin solucionar, sin concluir; que un beso fantasma, un te quiero o un beso que es algo más que amistoso, aunque sea en nochevieja se conviertan en avances frustrados que desaparecen sin dejar rastro…
Esto sí que es una conspiración. Lo nuestro, Scully.
¿Lo nuestro? ¿qué nuestro?
Definitivamente estoy loco.
Pero eso no es algo nuevo, ¿no?
Estoy loco.
****************
Hoy me he prometido a mi misma algo distinto. Que la próxima vez que Mulder me lance una indirecta sospechosa voy a mantenerle la mirada, a sonreírle… voy a dejar que vea que algo ha cambiado. Voy a dejar de contenerme a mi misma porque ninguna situación puede ser peor que esta, y si me llevo un chasco… pues lo afrontaré. Por muy difícil que sea, pero tengo que agotar todas las posibilidades, y quizá así, aunque el resultado sea malo, por lo menos habré conseguido que se terminen esas ridículas esperanzas, esas horribles reflexiones que me persiguen y que me preocupan hasta el punto de estar desarrollando el mismo desorden del sueño que sufre él.
A esta el insomnio me recuerda a él.
Todo lo que hay en mi vida se relaciona, directa o indirectamente con él.
¡Dios mío!
*****************
Me dirijo al despacho con una actitud renovada. No sé por qué, no sé que es lo que ha hecho que esta noche de reflexiones repetidas, de angustias nada nuevas, me haya producido esta reacción nueva. Pero creo que es algo de lo mejor que me podía ocurrir.
Esto debe terminar, estas noches en vela, pensando en ella, en cómo llegar a su cuerpo, y más aún a su alma… si no hago algo, si no intento ir más allá, aunque sea para terminar estrellado, sintiéndome idiota, voy a arrepentirme toda mi vida.
No puedo seguir con estas dudas, estas esperanzas tan ridículas, pero al fin y al cabo esperanzas no conseguidas que me consumen por dentro.
Necesito a Scully, esa persona que me quema de tanta fascinación, de tanto cariño interminable, de tanta ternura apasionada…
Incluso he llegado a adoptar una costumbre tan suya que me hace creerme más cerca de ella.
Está en todas las cosas de mi vida.
Ahora tomo baños y friego siempre por si se queda a cenar.
La espuma del agua caliente y su olor me recuerdan a ella.
¡Basta!
******************
Entro al despacho y él ya está allí. Como casi siempre. La mesa está llena de papeles y puedo ver a su izquierda un cenicero lleno de cáscaras de pipas húmedas. Debe estar un poco inquieto para comerlas a una hora tan temprana del día.
Pero bueno, yo también lo estoy, aunque supongo que por motivos diferentes… ojalá me equivocara.
Después de unos breves segundos, su silla se gira y puedo verle con esas gafas que me vuelven loca, mientras juguetea con un lápiz bien afilado entre sus manos, con el que empieza a dar golpecitos en la mesa mientras me sonríe.
Dios mío, me siento tan estúpida ahí, paralizada por su sonrisa que definitivamente tengo que bajar la mirada.
Me acerco y le pregunto por el caso que le tiene tan nervioso, gracias a Dios que no lo suficiente como para utilizar ese lápiz como dardo…
-Oh! No, nada, estoy esperando a qué Skinner nos dé algo nuevo. Simplemente es que he dormido bastante poco [y todo por ti, aunque eso no es nuevo].
-Vaya, lo siento [ya somos dos]
-No importa, no es culpa tuya [¿dónde ha ido mi nueva actitud?]
-Ya [ojalá].
********************
Llego al despacho el primero, como casi siempre. Menos mal que no tarda mucho, ya estaba impaciente.
En los diez minutos que he estado solo me he puesto a comer pipas como un poseso y he sentido tentaciones de utilizar al techo, la pared, y toda superficie plana como diana para mi afilado lápiz. Hasta me había puesto ya las gafas…
Estoy muy nervioso, quizá debería abandonar mi nueva determinación…
Ella está en el umbral, tardo unos segundos en reaccionar para dominar la expresión de mi cara y entonces me vuelvo.
Me siento idiota porque le he sonreído de una forma tan infantil que ha bajado la mirada. Seguro que se ha dado cuenta.
Me pregunta por qué estoy tan nervioso, considerando que es a causa de un nuevo expediente X… si tú supieras… resolvamos el nuestro de una vez, Scully.
*********************
En ese momento nos llama Skinner y subimos a su despacho.
No tiene ningún caso para nosotros, pero si mucho papeleo… Mulder y yo volvemos a nuestro sótano, y comenzamos un aburrido día monótono y rutinario.
Llega la noche pero no hemos terminado todo el trabajo así que siguiendo la sugerencia de Mulder vamos, como tantas otras veces, a su apartamento.
**********************
Aún nos queda trabajo que hacer y le sugiero ir a mi apartamento. No es realmente para estar más cómodos, como le he dicho a ella, sino porque parece que cuando estamos en casa de alguno de los dos ya no somos agentes del FBI sino que sólo somos Mulder y Scully. Sigue habiendo tensión, barreras, pero me siento más cerca de ella. El sólo hecho de que para cenar y para revisar los informes tengamos que sentarnos en un sofá, el uno al lado del otro, es una sensación distinta que estar en dos sillas de despacho…
Abro la puerta y la dejo pasar. Y a la vez estoy abriendo la puerta de mi corazón.
Ella deja los informes sobre la mesa de la sala y se sienta en el borde del sofá.
-¿Te apetece comida china, Scully?
-Bueno, si quieres puedo bajar yo.
-No, no importa. Yo iré. Pero puedes poner la mesa.
-Claro.
Me voy del apartamento mientras voy pensando durante el breve trayecto que de verdad no puedo más… necesito estar con ella, acabar con esa horrible costumbre de que las noches que pasa en mi apartamento sean por trabajo. Yo, el adicto al trabajo.
Cuando llego la mesa ya está puesta, y ella se ha quitado las botas y está reclinada sobre el respaldo, gira un poco la cabeza y siento la tentación de cogerla y llevarla a la cama y… ¡para, Mulder!
Es un momento muy apropiado cuando veo que empieza a agitar en mi cara una revista aun embalada que deben de haber introducido por debajo de la puerta durante mi ausencia: es mi suscripción de Triple X y siento ganas de morirme. Ella ya sabe de mi afición al porno, pero que la agite evidentemente pícara en mi cara es superior a mí, debería saber que hace ya meses que me excito mucho más con cualquier recuerdo suyo de mi memoria fotográfica que con las páginas centrales de esas ofensivas publicaciones.
-Oh, vaya.
-La acaban de traer.
La cojo rápidamente y la llevo a mi habitación. Ella se yergue en el sofá y yo me siento a su lado para cenar. Se ha producido una tensión que ninguno de los dos podemos evitar, a pesar de que lo intentamos con comentarios sin importancia. De pronto ella se levanta con la intención de fregar.
-Te ayudo.
-No, no hace falta, déjalo, hay que tener costumbre si no se quiere romper todos los platos… -sonríe- ¿porque no te pones cómodo? Esa es la ventaja de estar en tu propia casa…
-De acuerdo, me ducharé.
******************
Estoy oyendo el ruido de la ducha mientras lavo los platos. Como me gustaría que ese agua caliente cayera también por mi cuerpo, y no esta tan fría que surca mis manos… ¿por qué él siempre está relacionado con el calor y yo con el frío? Me gustaría participar de ese calor… No puedo dejar de pensar en esa maldita suscripción. ¿Tenían que traerla en su ausencia? Debe ser una conspiración porque habría preferido no tener que cogerla y sentirme obligada a mirar la portada por aburrimiento… ¡mierda, Mulder! ¿por qué demonios prefieres la ficción a la realidad? No sabes que podrías tenerme a mí… y seguro que a millones de mujeres a las que podrías volver locas con una única mirada…claro, olvidaba que todo tu tiempo lo pasas conmigo y que las pelirrojas bajitas no te van… ¡mierda! ¡me he cortado!
*******************
Oigo un grito de Scully. ¿O son imaginaciones mías?. De todos modos voy a comprobarlo, salgo de la ducha y me pongo una toalla a la cintura. Salgo del baño y me dirijo hacia la cocina, pero antes de salir de mi habitación, en la que estoy en penumbra me choco con una Scully cabizbaja que se aprieta la mano derecha con una visible mueca de dolor, a pesar de que está conteniendo las lágrimas.
-Te oí gritar. ¿qué ha ocurrido?
-Me… he cortado.
********************
Tardo un poco en reaccionar porque el dolor es intenso. No es que el corte sea muy profundo, pero la palma de la mano es una zona sensible y este maldito corte me escuece como el diablo. Entonces me doy cuenta de que tengo que actuar lo más rápido posible pero que el kit de primeros auxilios está en el baño y Mulder también.
Me acerco hacia su dormitorio que está en penumbra y le llamo suavemente. Estoy asomada a su puerta pero aún fuera de la habitación y el dolor me hace bajar un momento la cabeza para examinar la herida. De pronto choco con él. Bueno, él choca conmigo. Sólo lleva una toalla y su pelo húmedo le cae delicadamente sobre sus ojos. Me mira preocupado y me pregunta qué me pasa.
Separo mis manos; y con este gesto no le estoy descubriendo sólo el corte, sino mi alma herida.
******************
La conduzco hacia la cama donde la siento mientras voy a por el kit de primeros auxilios.
Cuando salgo del baño me agacho a sus pies y le cojo delicadamente la mano, para volver a dejarla sobre sus rodillas. Y es que aun estamos en penumbra y no veo nada, así que enciendo una de las luces de la cama. Es muy tenue pero con eso basta. Mientras intento curar su herida con el mayor cuidado posible puedo ver a media luz como le está escociendo, a pesar de que intenta contenerse todo lo que puede. Mi ángel valiente. Ya está curada. Mientras le pongo una suave venda subo la mirada un poco para ver su rostro pero lo que veo me asusta.
*****************
No puedo evitar sentir una ternura infinita hacia este hombre que me está curando con tanta delicadeza; tanta ternura, que no sé si voy a poder aguantarlo más. Me está tratando como si fuera un niño pequeño a punto de llorar, suavemente, pero a la vez fuertemente, con esa pasión que siempre le acompaña.
Ojala yo pudiera hacerle sentir ternura igual a la que él me está haciendo sentir. Creo que le estoy mirando fijamente, más fijamente de lo que debería, y entonces él levanta su mirada sonriente y… lo nota.
No sé por qué pero de pronto se ha puesto serio y ha llegado uno de esos silencios embarazosos, que a veces, aunque sólo muy de vez en cuando y durante unos segundos eternos, nos invaden. Siento una gran tensión y creo que él la siente también, pero no puedo hacer nada por evitar la forma en que le estoy mirando. Es superior a mí.
Pero él, como siempre, viene en mi "ayuda" y aunque no lo consigue del todo intenta romper esa tensión con una de sus bromas espontáneas e infantiles:
-Bueno, Dana - dice mientras me besa cariñosamente la palma recién curada por sus manos - ya puedes salir a correr otra vez.
Creo que esto ha sido demasiado para mi débil resistencia…
No sé cómo pero hay una fuerza entre nosotros dos, una fuerza inevitable que tira de mí en su dirección. Lenta pero segura voy acercándome a él. Avanzo como a cámara lenta y él no se mueve… ¿es eso una buena señal? Espero que sí porque realmente me es indiferente, ya he dicho que es una fuerza inevitable y ni siquiera me explico como estoy razonando. Mi mano derecha sigue estrechada por las suyas, y con la izquierda me apoyo en su hombro.
Estoy llegando a sus labios, que están entreabiertos. Cierro los ojos, me basta con la única guía de su aliento, cálido y soñoliento, que se está abriendo paso entre las puertas que le detienen.
Por fin le estoy besando, es un beso suave y tierno, como lo ha sido su cura. Sólo le saboreo delicadamente durante unos escasos segundos porque temo empalagarme con tanta dulzura.
Sabe tan bien. No es la primera vez que pruebo sus labios, pero sí la primera vez que llego yo y no él.
Entonces me separo, de la misma forma que llegué. Y me quedo a medio camino entre el principio y el final de este impulso incontrolable. He abierto los ojos, y veo como los abre él también.
Me mira tan fijamente pero a la vez tan inexpresivo que me entra miedo… ¿y si él no lo quería?
- Lo… lo siento. - es lo único que consigo articular.
*******************
¡Ah, no! no pienso dejar que te arrepientas. Ha sido el beso más dulce y deseado de toda mi vida, y el hecho de que hayas sido tú la que se ha acercado a mí en lenta seguridad y no yo me da fuerzas para hacer lo que siempre he querido. Has tenido tiempo para pensarlo y no te has arrepentido entonces, en ese espacio que te he dejado precisamente para que no pasara esto, para que no te echaras atrás, así que no lo vas a hacer ahora.
Ha sido la espera más agonizante de toda mi vida y el único motivo por el que no he acortado el camino ha sido por esa razón precisamente, así que no creas que voy a hacer como si no hubiera pasado nada… ¡Ah, no!
Qizá he tardado un poco en hacer que la expresión de mi rostro reaccionara, pero ni un segundo más, no voy a dejar pasar ninguno más…
Siento como te estás alejando, preparándote para erigir el muro otra vez…
********************
De pronto, se echa (casi literalmente), encima de mí. Estaba alejándome cuando noto su mano derecha en mi cintura estrechando mi cuerpo contra el suyo con una seguridad pasmosa, con fuerza aunque sin violencia. Con la misma pasión que junta nuestros cuerpos junta nuestras bocas, y lo que en principio comienza como un gran beso labio contra labio, pronto se convierte en una batalla apasionada... creo que voy a morir. Si no fuera porque siento su fuerza sosteniéndome creo que me desmayaría.
Libero mi mano derecha de la suya, a pesar de lo que eso me hace sufrir, y cojo su cara con ambas manos con una suavidad ansiosa.
Él actúa de forma análoga con mi cintura, que pronto queda totalmente rodeada por sus fuertes brazos.
Me levanto de la cama lentamente con intención de ir colocándome de cuclillas, a su altura, pero mucho antes de llegar a esta postura él se va incorporando, e incorporándome a mí con él para tumbarme en la cama lentamente.
Cuando quedo casi tumbada, sólo apoyándome con mis codos abro los ojos por ese vacío que estoy sintiendo al separarme de él. Nos miramos fijamente diciendo todo sin palabras.
Entonces me doy cuenta de algo que hacía tiempo había olvidado debido a esa lucha de miradas que habíamos mantenido: el Mulder que tengo en frente de mí, está vestido únicamente con una toalla.
Dios mío. Creo que están a punto de cumplirse todos mis sueños y por una parte lo deseo mucho pero por la otra… supongo que tengo miedo, no estoy acostumbrada a esta situación.
*****************
Por fin. Scully está tumbada en mi cama, en una media luz mágica e íntima y si no fuera por mi ansiedad y nerviosismo pensaría que esto es un sueño.
Yo estoy semidesnudo pero ella aún lleva toda la ropa encima, quiero verla desnuda, tocar su piel suave, aspirar su dulce aroma, oír su respiración entrecortada mientras saboreo cada centímetro de su cuerpo… quiero sentirla con mis cinco sentidos.
Así que me coloco encima de ella, con mis piernas rozando las suyas. Creo que la toalla no va a durar mucho en esta posición…
Le desato el cinturón de la chaqueta y se la quito sujetándola por la espalda. Ella se deja hacer en mis manos. No deja de mirarme fijamente pero creo que se ha dado cuenta de que quiero desvestirla yo mismo, poco a poco, sin prisa pero sin pausa… despues va su jersey, y entonces puedo tocar su piel, suave como el algodón.
Está fría y puedo notar como se estremece al paso de mis dedos…apoya su espalda en la cama y cierra los ojos mientras recorro con mis dedos el final de su barbilla, su cuello, su clavícula, sus hombros, y voy bajando hasta llegar a su ombligo y despues a su cintura. Le desabrocho el pantalón y ella me ayuda arqueando su cuerpo.
Me tumbo a su lado y la recorro desde el pie hasta llegar a su muslo y me detengo al notar su estremecimiento cuando llego a la pelvis. La beso en el vientre, en el ombligo y me siento impaciente por descubrir esas últimas zonas aún escondidas.
Nos besamos en la boca de nuevo, con una mezcla de ternura y pasión, de timidez y atrevimiento y por fin puedo tocar sus pechos que tiemblan bajo mis manos.
Toda ella es perfecta, mejor que en mis sueños, incluso, y ahora, mientras mi excitación crece sólo quiero inundarla con mis besos. Vuelvo a hacer el recorrido anterior, pero esta vez con mis labios, rozándola con mi lengua y escuchando sus pequeñas respiraciones entrecortadas, sus suspiros y gemidos. Es la música más maravillosa que jamás haya oído.
Paso su ombligo, su vientre, y quiero continuar… así que quito el último impedimento que se encuentra entre ella y mis labios y la beso allí también, con pequeños besitos suaves, rápidos.
Puedo percibir su excitación. Gime y se contrae involuntariamente mientras se abre a mí, descubriéndome su mayor secreto. Me coloco allí, rodeado por sus piernas cálidas que me abrazan al igual que sus brazos alrededor de mi espalda, recorriéndola en toda su extensión con sus manos frías de blanco mármol, haciéndome pequeñas cosquillas y arañándome sutilmente mientras volvemos a unir nuestras bocas en un contacto sensual y húmedo, más profundo de lo que nunca pude imaginar.
Entonces baja sus manos por mi columna mientras me estremezco tremendamente, hasta llegar a mi cintura y deshacerse de la última prenda que nos impedía nuestra unión.
Me separo unos centímetros y le acaricio la cara, sus mejillas, su pelo, beso sus párpados, y mientras, noto como acaricia mi pene delicadamente envolviéndome en llamas, la deseo tanto, la necesito de una forma tan profunda e inevitable que necesito su calor ahora mismo, ella lo siente también, puedo notarlo cuando abre los ojos y nos hundimos en esa mirada.
El azul oceánico y el verde hierba se diluyen en uno mientras entro en ella suavemente y, como la seda, nos fusionamos.
La beso mientras ella se aferra a mi cuello, a mi nuca, y hunde sus manos en mi pelo. Deslizo mi mano entre nosotros hasta llegar allí donde reside su misterio, para darle lo que ella está a punto de hacerme sentir a mí: el placer más anhelado y deseado de mi vida, la inmensidad más perfecta que podemos conseguir juntos.
Hoy no quiero ser el primero en llegar a la verdad, en conocer el secreto más oculto de nuestros siete años juntos… hoy quiero que ella me acompañe, llegar a la cumbre de su mano.
Unimos así nuestras manos y nos dejamos llevar por el movimiento incontrolable de nuestros cuerpos que nos guían más allá de lo que hasta ahora nos habíamos atrevido a descubrir.
Oigo mi nombre de sus labios: Mulder, y me rindo al irresistible encanto de perderme en esa otra dimensión que ella me ha ofrecido: Scully.
*****************
He oído mi nombre de sus labios como nunca lo había oído, lo he oído en mi oído, con un susurro apasionado, lo he oído mientras haciamos el amor por primera vez, y no sólo desde que nos conocemos sino que para mí ha sido como volver a descubrirlo, como volver a perder mi virginidad en sus brazos, porque realmente he sentido como nos fundíamos hasta convertirnos en uno, no sólo físicamente sino espiritualmente. Ahora estoy convencida de que nacimos para esto, para ser una única alma, un único corazón, para sentir lo que yo he sentido esta noche: un único latido. Para complementarnos tan básicamente como lo hacemos.
Le oído gemir mi nombre mientras llegábamos juntos al mismísimo cielo.
Sentir como no sólo confía en mí para apoyarle, para consolarle, sino que me quiere y me desea tanto como yo, que me ama, es la sensación más especial de toda vida, no puedo imaginar otra mejor.
Ahora, acurrucada entre sus brazos, apoyada en su pecho mientras puedo embargarme de todo su perfume, mientras él acaricia mi espalda dulcemente y me produce un escalofrío con cada poro que roza, creo que no me importaría morir si no fuera porque me perdería muchos momentos más como este.
Se que nada volverá a ser igual. Será mejor. Sé que esto no ha sido un desliz momentáneo, una locura de una noche sino la culminación de siete años juntos, para lo bueno y lo malo, ayudándonos, consolándonos, salvándonos la vida mutuamente… y quemándonos poco a poco, diciéndonos más en una mirada que lo que mucha gente se dice en toda su vida… y con una complicidad tan impresionante en cada sonrisa que se sentía la electricidad en la atmósfera que nos rodeaba.
Ahora me doy cuenta de que no eran imaginaciones mías y sé que él lo ha sentido también desde el primer día… y que haya pasado tanto tiempo para darnos cuenta, para atrevernos a ver e ir más allá… pero no me arrepiento de nada, en este tiempo he conseguido la unión más profunda con Mulder que nadie podría imaginar.
Tanto, que no me sorprendo cuando me besa el pelo y me dice "Te quiero".
Siempre llevaré conmigo todo lo que me has dado estos años pero además, a partir de hoy también podré rememorar lo que me has hecho sentir esta noche, el modo en el que despertaste de su largo letargo a mis cinco sentidos. Gracias, Mulder. Lo supe casi desde el primer momento, pero ahora por fin puedo decírtelo: "Te quiero".
FIN
Copyright © 2000, Deirdre
Todos los derechos reservados, prohibida su difusión en otros medios sin permiso del autor.